A diferencia de la terapia convencional, que se centra en proponer cambios conductuales para resolver problemáticas concretas, la terapia para el alma, gira en torno a escuchar y satisfacer las necesidades que en cada momento de la vida pide el alma.
¿Cuál es el objetivo?
Pretende acompañar a las personas a saber escuchar y satisfacer las necesidades del alma.